sábado, 19 de noviembre de 2016

El Puente Negro

Existían dos comunidades en la sierra, separadas por un puente negro, construido desde hacía ya mucho tiempo, era un lugar peligroso para cruzar, la vieja madera crujía a cada paso, y se le sentía ya un temblor inquietante, faltaba mucho tiempo para que el nuevo puente fuera terminado así que la gente se veía a obligada a seguir usando aquel vejestorio.
Cierto día Julián iba al pueblo vecino a visitar a su novia, a mitad del puente, una densa neblina bajó de improvisto, impidiéndole la visión mas allá de sus pies, con algo de desconfianza el joven se quedó parado, pues por mucho que haya pasado ya por ese lugar, temía dar un mal paso y caer hasta el rio.
No llevaba con él ninguna lámpara, y empezó a sentir cierta desesperación porque las manecillas del reloj avanzaban y la niebla no disminuía.
Se decidió entonces por caminar, tomando muy fuerte del barandal, avanzaba lentamente con un pie tras otro, apenas dados un par de pasos, escuchaba el crujir de la madera más fuerte que nunca, y el ruido no se iba cuando él se detenía, pensando que alguien venia también por el puente gritó:-¿Buenas noches, quien anda ahí?-, pero nadie le respondía. El puente se tambaleaba como si fuese a caer, así que el chico se aferró a uno de los postes más gruesos que encontró cerca. Caían escombros sobre su cabeza, y la madera se quebraba a su alrededor.
Abrazado aun de aquel poste, pudo divisar una luz a lo lejos, un calor intenso se acercaba con el avanzar del resplandor, el puente ardió en llamas, entre las cuales pudo ver que salía un caballo que solo una de sus patas superaba el tamaño del muchacho, detrás de él, vinieron tres más, guiados por un ser de túnica negra, que conducía una carreta de la cual salían tremendos gritos de horror, que le hicieron sangrar los oídos.
Cuando la carreta cruzó, la niebla le seguía, el puente estaba intacto, Julián seguía abrazado del poste, decenas de personas venían corriendo desde los dos pueblos, se había armado un gran alboroto, por el derrumbe de una mina.
Entre tantas personas, algunas intentaron llevarse al chico de ahí, pero no pudieron despegarlo de aquella enorme viga, se sujetaba con mucha fuerza. Pues aunque nadie lo notaba, el veía la carreta ir y venir toda la noche, transportando las almas de los que habían fallecido.

martes, 15 de noviembre de 2016

La mujer con la boca cortada

Originada en la mitología de Japón nació una leyenda llamada “Kuchisake-Onna” en español conocida como “La mujer con la boca cortada”. Se cuenta sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un Yokai (espíritu demoníaco) que regresó para vengarse.
Hace mucho tiempo había una preciosa mujer que se casó con un Samurái. A pesar de su matrimonio seguían siendo muchos los que la amaban y pretendían debido a su hermosura, lo cual hizo crecer su amor propio volviéndola vanidosa y despreocupada, pues cada vez que quería engañaba a su marido, volviéndolo ya una costumbre. El valiente guerrero Japonés al saber de las infidelidades de su esposa se vio sumido en un ataque de celos y furia, pensando en la deshonra causada por aquella mujer se abalanzándose sobre ella, le cortó la boca de un lado a otro mientras gritaba: – ¿Piensas que eres hermosa? ¿Quién va a pensar que eres hermosa ahora?-
Desde aquel preocupante día se ve vagar por las calles de Japón, una mujer con la cara tapada por una máscara como la que usan los cirujanos. Cuando se topa con alguien les pregunta sin descubrirse el rostro: – ¿Atashi kirei? (¿Soy hermosa?) –. La gente normalmente ve sus lindos ojos, y sus refinados rasgos y responden – Si –, sin hacer mucho caso a la máscara, pues en Japón su uso es muy frecuente para evitar enfermedades y no respirar el aire contaminado. Al obtener la respuesta antes mencionada, la mujer retira la máscara dejando al descubierto la horrible hendidura que se extiende de oreja a oreja con una escalofriante sonrisa. Y les pregunta de nuevo: – ¿Kore Demo? (¿Y ahora?) -. Todo aquel que se asusta, grita o muestra el miedo en su cara es atacado por el espíritu que con unas tijeras gigantes les corta la cabeza, ni que decir de los valientes que se atreven a responder – No –.
Sí la víctima responde de nuevo que sí solamente le cortará la boca de lado a lado para que sufra su misma suerte. Pareciera entonces que es imposible escapar de Kuchisake-Onna, puedes salir corriendo pero aparecerá frente a ti de nuevo, o estará esperándote tras la puerta de tu casa para asesinarte.
Por fortuna no todo está perdido, se dice que ante su interrogante puedes contestar con otra pregunta: – ¿Y yo? ¿Soy hermoso? – Eso confundirá al espíritu que se quedará pensativo dándote tiempo a escapar. También puedes llevar dulces contigo y se los ofreces antes de dejarla hablar, quedará contenta con el regalo y te permitirá marcharte.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Caminata en el callejón

Era ya demasiado tarde para que Lorena estuviera fuera de casa, pero eso no le importaba, prefería estar en la calle, que en su casa. Muchos familiares habían venido de visita desde lejos para pasar juntos los días de fiesta y el lugar de estar contenta se sentía estresada, pues los acomodaron en su cuarto, robándole la pizca de privacidad que con mucho esfuerzo consiguió, además su madre la comprometía a cada momento a cuidar a los mas pequeños, a ayudarle con la comida, y cantidad de cosas que solo le hacían pasar malos ratos.
Fue entonces que decidió salirse de casa, después de una discusión con su madre. Era la noche más fría de la semana, no había mucha gente en las calles, solo aquellos que utilizaban el frio como pretexto para estar alrededor de una fogata. Ella caminaba sin rumbo, a pesar de vivir en esa zona casi toda su vida, no conocía a nadie, era demasiado introvertida. Las horas pasaron y Lorena no se detenía, caminaba y caminaba sin dirección, adentrándose por calles y callejones desconocidos, sin ninguna emoción, probablemente muchas chicas de trece años como ella habrían sentido miedo de caminar por callejones oscuros y solitarios, siendo acompañada tan solo por el aullido de los perros en el fondo.
Rondaban las dos de la mañana, el frio le había endurecido los dedos, sentía calambres en las piernas, y la gruesa chamarra que llevaba encima no le era suficiente, era como si estuviera rodeada de hielo. El paisaje se tornaba tétrico, cuando se vio en un callejón con casas de madera y cartón, rodeado de grandes árboles con espeso follaje que no dejaban pasar ni la luz de la luna. No se podía ver ni un alma, en ese lugar ni si quiera los perros caminaban por las calles, parecía ser un lugar completamente abandonado, así que la chica esperaba salir pronto apresurando el paso.
Su apresurada caminata, después fue carrera, pero parecía que entre más corría, más largo se volvía el callejón, las hojas de los arboles sonaban como si un fuerte viento las alborotara, pero en realidad no soplaba. La baja temperatura le impedía seguir corriendo con tanta intensidad, en unos momentos estaba de nuevo caminando, con la sensación de sentirse observada, volteaba a su alrededor, hasta que un montón de hojas que caían de los arboles justo frente a sus ojos la hicieron voltear hacia arriba, la oscuridad no ayudaba para dar una imagen clara, pero sin duda ¡Algo se movía entre las ramas!, lo hacía tan rápido que unos segundos ya estaba posado en un árbol a poca distancia de la muchacha.
Lorena no lo había notado, hasta que estuvo demasiado cerca, un bulto negro se le fue encima desde una rama, en su vuelo, extendió los brazos, para que apreciara su figura, tenía una gran cabeza escondida bajo una capucha, con una túnica negra se cubría el cuerpo, del cual no se le podían ver pies ni manos, parecía solo un trapo flotando, pero al estar de frente a la chica, una horrenda cara semejando una lechuza se asomó entre las ropas, la pequeña se dio la vuelta para correr con todas sus fuerzas, pero no le fueron suficientes… la criatura de la túnica, la agarró por la espalda, subieron a los arboles y se perdieron en ellos…